La doctora Stacy Norton tenía apenas siete años cuando su madre murió de cáncer de colon, uno de varios familiares afectados por tumores agresivos a una edad inusualmente temprana. Décadas después, Norton se ofreció como voluntaria para ver si un nuevo tipo de vacuna podía protegerla a ella y a sus hijos del cáncer.
Con sede en Houston, Norton es una de alrededor de 1 millón de estadounidenses que padecen síndrome de Lynch, un gen defectuoso heredado de uno de los padres que los pone en un riesgo extremadamente alto de padecer cáncer colorrectal y también los hace más vulnerables a otros tipos de cáncer. A menudo se les insta a realizarse una colonoscopia al año —con mucha más frecuencia de lo habitual— para ayudar a detectar y extirpar crecimientos precancerosos llamados pólipos.
Ahora los científicos están creando vacunas que buscan ir más allá, enseñando al sistema inmune a interceptar este tipo de cáncer de colon en gestación antes de que se convierta en un tumor. Actualmente se desarrollan tres posibles vacunas contra el síndrome de Lynch, incluidas dos en ensayos clínicos de primera etapa en Estados Unidos y una tercera en Reino Unido que está por comenzar.
La inyección que recibió Norton luce lo suficientemente prometedora como para que su investigador principal, el doctor Eduardo Vilar-Sánchez, del MD Anderson Cancer Center, espere que se dé inicio a un estudio más grande el próximo año.